PUCALLPA 4: Día 2


DÍA 2

En esta fecha ya nos habíamos adaptado mejor al clima, así que no resultó tan terrible amanecer temprano, y el desayuno estuvo riquísimo.


Los planes del día giraban en torno a la comunidad San Francisco. En un primer lugar recorrimos un sector del lago Yarinacocha sentados en barquito para conocer los ecosistemas, por lo que nos dieron una hoja con fotografías de las especies de aves que vivían en este hábitat para que podamos conocerlas e identificarlas en el camino.



Posterior a eso aprovechamos que habíamos llegado a un área del lago perfecta para pescar y nuestros guías aprovecharon para orientarnos con respecto a cómo se pesca. Debido que el primer pescado que fue sacado por mi compañera Camila terminó teniendo el anzuelo clavado en el ojo, me sentí muy incómoda con la actividad. No es que tenga ideas veganas, y usualmente respeto mucho esta actividad porque mi abuelo solía salir a pescar con sus sobrinos cuando yo era chiquita. Es más, a mí no me molesta consumir pescado; pero no tengo verdaderamente la valentía para ver esta actividad en práctica. Mientras sea para el consumo humano no me molesta, y en nuestro caso nosotros devolvíamos los peces al lago, solo que la experiencia con el primer pez me dejó lo suficientemente incómoda para preferir no intentarlo yo misma

Entiendo que esto podría verse como una debilidad, puesto que no me permitió participar plenamente de la actividad; pero yo lo voy a ver como reconocer de mí misma que aunque tenga posibilidades de adaptarme a distintas circunstancias eso no significa renunciar a ciertas normas ética que tengo. Lo que sí es algo que debo mejorar es mi manera de comunicar esto, ya que habría resultado mucho mejor si hubiera desde un principio establecido que me rehusaba a pescar con el anzuelo. (Creo que es mejor hacerlo manualmente con red en un gran grupo de personas, cosa que habría sido imposible de hacer desde nuestro bote. De esta manera pescaba mi abuelo, cosa que tampoco atenta contra la biodiversidad marina porque al ser manual no se trata de la pesca a gran escala que suele atrapar lobos marinos y otros animales).




Posterior a ello visitamos la comunidad de San Francisco donde nos recibieron con música y cantos, lo que me resultó muy agradable. Aquí teníamos que llevar a cabo el teatro infantil con los títeres. Esta actividad en mi opinión podía ayudar a la concientización sobre cómo impacta en la naturaleza la contaminación (ya que Puyi se pudo haber intoxicado con hojas contaminadas y el bosque perdió su magia). Tuvimos que adaptarnos a un problema que el guión tenía un personaje femenino más del que nosotros carecíamos, por lo que lo suplantamos con otro en ese momento. Lo que verdaderamente fue difícil fue la lectura del guión porque también batallamos con el nivel de nuestras voces, que tan rápido hablábamos y el micrófono. Aquí me aceleré erróneamente al hablar y eso pudo haber creado eco o ser un poco desubicado considerando que los chicos son bilingües.

Aunque estábamos familiarizadas con dicho guión, una de nosotras olvidó que tenía que hacer la voz de dos personajes, por lo que terminó habiendo un silencio hasta que asumí a dicho personaje cuando noté que la otra persona seguía sin notar que le tocaba continuar.

La manera en que subdividimos las responsabilidades del trabajo estuvieron muy bien. Isabella demostró una gran capacidad de narrar al hacer distintas voces durante su actuación, Rosa le dio mucho ánimo a su parte del trabajo, Camila que siempre ha sido muy buena con las palabras tomó la batuta respecto a la reflexión final, y yo procuré que mis títeres se movieran para que no pareciese como si las palabras se diesen por detrás y los muñecos careciesen de acciones que le diesen sentido. Con ello he reconocido como cada una de nosotras ha dado un gran aporte al trabajo final, y también Sebastian que no pudo unirse a nosotros en la presentación final se hizo cargo de una de las partes más importantes del trabajo, que fue el guión que le daba propósito y mensaje a nuestra obra.


Imagen: Mi compañera Isabella sujetando los títeres

Al hacer este trabajo y adicionalmente ayudar a los chicos que estaban recogiendo la basura del patio mientras los niños hablaban sobre el manatí y participaban en las exposiciones sobre especies animales de su entorno, creo que demostré compromiso con la preservación del medio ambiente que fue el eje central de nuestra presentación y la que hicieron los pequeños.

Para terminar, conocimos el museo Non Axebo que permite a la cultura shipiba koniba presentar sus artesanías, su historia...: su cultura. Allí realmente sirvió que tuviese mentalidad abierta porque en base a ella pude comprender mucho más la necesidad de representación, respeto y aceptación de este grupo humano dentro de nuestra cultura occidental; ya que su historia es de hecho muy enriquecedora pero se ha estado perdiendo con el paso del tiempo porque el rechazo hacia estas personas ha llevado a los jóvenes a avergonzarse de esta y de sus tradiciones o lenguaje.


Comentarios

Entradas populares de este blog

CLASES DE REFUERZO: 3

Décima experiencia CAS (tercer bimestre)

Segunda entrevista CAS