PUCALLPA 5: Día 3
DÍA 3
Para empezar limpiar la playa fue salir en todo sentido de mi zona de confort. Afronté completamente el desafío que significaba buscar con cuidado e intentar sacar de distintos lugares mucha basura acumulada de bastante tiempo, todo bajo un calor abrasador.
No importaba que tanto te cubrías con guantes y tapa bocas, mis uñas que son largas rasgaban un poco los guantes y permitían que a veces me ensuciase las manos. El pelo se me caía y tuve que recogérmelo con mucha dificultad, así como acomodarme los lentes evitando que la mano sucia toque mi rostro. Cuando nos quedábamos más en la tierra, encontrábamos montones de bolsas de plástico degradadas en cierta medida, de modo que tratar de sacarlas requería tirar con fuerza o desenterrar una parte. Cuando, por otra parte, nos acercábamos a la orilla, sacábamos basura y se nos atascaban las botas.
Aquí funcionó mucho el trabajo en equipo. De modo que aunque todos limpiábamos por nuestra cuenta, al estar uno cerca de la orilla creábamos una cadena humana para ir pasando de uno a uno los desperdicios hasta que alguien pudiese ponerlo en la bolsa más grande. Otras personas ayudaban a devolvernos el equilibrio cuando alguno sentía que iba a caer. En mi caso particular agradecí mucho también que Alessio separase mis cosas hacia un lado para evitar que se ensucien, y que Hong me ayudase a tomar agua cuando mis sucias manos no podían tocar la botella. Intenté también ayudar a lavarse las manos a otros de mis compañeros y eso me parece un buen acto de solidaridad entre todos, porque todos entendíamos que uno solo no podía limpiar la playa de manera tan fácil o a sí mismo.
Afortunadamente ser un tan grande grupo de personas permitió que avanzáramos más y abarcásemos más espacios del muelle, de modo que uno podía estar hacia un lado con un profesor, y los otros se acercaban más a la zona pesquera. Es más, trabajar colaborativamente nos permitió obtener habilidades y adaptarnos mejor a nuestras circunstancias, porque uno podía dar el ejemplo y el resto imitaba.
Muestra de ello es que a Alessio o Benjamín se le ocurrió empezar a sacar bolsas del agua usando un palo que había alrededor, para así no tener que meter los pies en el agua y atascar sus botas en el proceso. Empecé a hacer lo mismo después, y sirvió para sacar los objetos menos pesados.
El momento en el que más se pudo evidenciar la perseverancia y el compromiso con algo tan fuerte como la protección del medio ambiente, un tema que nos incumbe a todos en el mundo debido que es el ambiente en el que todos convivimos, creo que fue cuando ya teníamos que irnos pero muchos de nosotros queríamos continuar trabajando un poco más. Hacía mucho calor, estaba trabajando con vidrios, las bolsas ya no eran suficientes y había que pasar su contenido de una a otra mientras se rasgaban, y el sudor se me metía en los ojos siendo eso una experiencia muy desagradable debido al ardor que provocaba; pero yo y muchos otros sentíamos una responsabilidad fuerte para terminar lo que ya habíamos empezado, al menos en esa área.

Además visitamos una empresa de proceso de cacao y camu camu que vendía chocolates buenísimos y nos informó sobre cómo se transforma la pasta de cacao en el chocolate y cómo inició su proyecto. Me parece un gran ejemplo a seguir cómo su cacao fue inicialmente obtenido de varios campos de cultivo que antes habían servido para la coca (droga) y hoy ya podían reivindicare con fines positivos. También demostraron tener mucho interés en la preservación del ambiente. Yo y unos compañeros estábamos comprando juntos un postre para llevar y vi que me lo iban a entregar en un envase como de tecnopor, cosa que me incomodó aunque pretendí que no era así (pues el tecnopor es uno de los peores contaminantes). Sin embargo los chicos que estaban atendiéndonos nos comentaron cómo no era verdadero tecnopor sino que era un envase biodegradable y que luego de 180 días serviría para abono, lo que definitivamente me calmó un poco la conciencia.


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