DÍA DEL MAESTRO



Día del maestro

Una actividad, que ha sido una experiencia CAS en referencia al aspecto de servicio, fue la ayuda que hicimos como grupo de bachillerato a los chicos de la promoción 2019 que eran los responsables de cuidar a los niños durante la celebración del día del maestro.

El año anterior ya lo habíamos hecho, cuando había sido nuestra obligación, y los de segundo año de bachillerato nos habían ayudado alegremente; así que en realidad fue algo bueno de nuestra parte hacer lo mismo, porque así como habíamos recibido ayuda en el pasado, sabíamos que brindar esta ayuda no era tan demandante y también permitía que los profesores estén tranquilos mientras disfrutan el show que se les brinda. 

En general trabajar con niños de esa edad, que suele ser alrededor de seis años (porque nos tocaron los niños de inicial) es exhaustivo, porque tienen mucha energía, curiosidad, y suelen ser muy impacientes. Entonces hay que saber mantenerlos callados y en orden durante la celebración, pero al mismo tiempo permitirles pasar un buen rato.

En general ha sido un trabajo en equipo no sólo dentro de la comunidad IB que estaba encargada de inicial, pero también con otros grados, por ejemplo bajo el liderazgo de la promoción 2019, a pesar de que tuvieron ciertos errores en su planificación como al no avisarnos concretamente en qué momento teníamos que empezar el traslado.

Con el grupo con el que trabajé, que fueron alrededor de cinco compañeros más de mi salón, nos favoreció mucho ser varias personas trabajando el mismo grupo de inicial, porque eso permitió que cada uno se encargue de alrededor de cinco niños y al momento del traslado nos ubiquemos entre los grupos de niños para evitar que se desorganice la fila o perdamos de vista a alguno. También, como éramos varios, podíamos acompañar a los pequeños al baño, porque había una cantidad de hombres y mujeres similar, de modo que las chicas acompañábamos a las niñas y los chicos acompañaban a los niños. Y, si uno se paraba a acompañar a un grupo al baño, el resto de mis compañeros podía seguir supervisando a los niños que restaban. Del mismo modo cuando estaban haciendo bulla, podíamos voltear y simplemente comentarles o pedirles a los niños que hagan silencio. Entonces no era como si cada grupo de ib estuviese encargado de su grupo de infantes y se desentendiese del resto de alumnos en el coliseo, si no que incluso en esta situación intentábamos darnos una mano entre todos para garantizar el orden y respeto.

Aquí es bastante evidente que pude comprobar los beneficios del trabajo colaborativo, que es sin duda alguna la efectividad que este representa y el respeto y la solidaridad que cultiva en nosotros, puesto que como dije anteriormente, uno no se quedaba simplemente enfocado en su responsabilidad, pero intentaba más bien darle una ayuda extra al otro.

A continuación colocaré una foto tomada por el tutor, donde estoy arrodillada hablando con algunos de los niños:





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