MPCSMS: Semana 9
Semana 9
Ya han iniciado las clases y con esto me veo ante un nuevo
horario al que adaptarme, siendo que ahora voy a llegar a casa alrededor de las
5 y estaré en el gimnasio como a golpe de 6, tiempo en el que posiblemente el
lugar esté lleno porque a esa hora la mayoría de gente ha salido de sus
trabajos. Eso, además, garantizará tráfico por la hora punta.
Afortunadamente esta semana he salido temprano el primer día
y el gimnasio estaba bastante vacío a comparación del horario de la mañana en
el que también había varias personas debido al verano; desafortunadamente como predije
el resto de la semana fue caótica por el tráfico para llegar hasta Gold’s Gym y
la cantidad de gente.
Imagen 1: Fotografía de las frases motivacionales que pueden verse al entrar a Gold's Gym.
Como seguimos en verano viajar en el corredor es una
experiencia totalmente nueva a diferencia de con mi antiguo horario; hay colas inmensas en el paradero de la rambla
(que es uno de los principales) y saliendo ya sudada del gimnasio, entrar a
pararme al lado de otras personas también sudadas en un espacio tan pequeño y
cerrado, con el tremendo calor existente, resulta ser desagradable o en sí
irritante, sobretodo porque no puedo llegar a casa directamente a ducharme
considerando las tareas que tengo pendientes. En fin, creo que todos estamos de
cierta manera incómodos por la cantidad de tiempo que debemos estar parados
considerando lo llenos que van los buses y lo lento que se mueven los autos,
así que es también muy común ver la falta de educación de algunas personas para
cederle asientos a personas con niños o mayores, o como sin importarles el
resto se cierran en frente de las puertas de salida y luego uno es incapaz de
presionar el botón para avisar de su paradero porque cuerpos obstruyen.
Lo más importante es aguantar y acostumbrarse, miles de personas
hacen esto todos los días sin quejarse, e incluso muchas de ellas deben
embarcarse en varios buses en distintos paradero. El gimnasio sigue siendo
divertido y un compromiso de mi parte para el éxito de mi proyecto en el que a
su vez me estoy prometiendo a mi misma mejorar mi nivel de salud. Y como
nuestra asesora siempre dice; CAS no se trata de comodidad sino de intentar
sobrepasar las dificultades y los desafíos, por lo que a pesar de que entre el
jueves y viernes ya algo harta consideré faltar y “recuperar el día sábado”
(entre comillas porque cuando desplazamos algo que no queremos hacer para otro
día al final igual normalmente no lo hacemos), al final decidí no pensarlo más
e ir.
El “no pensarlo más” resulta ser una buena solución. Esto
viene de mi libro favorito en el que uno de los protagonistas decía que no
darle vueltas a las cosas era su forma de evitar enredarse o complicarse la
vida. Y, efectivamente, aunque debemos pensar antes de hablar y balancear
siempre los pros y cons de todas las decisiones que tomamos, si es algo que no
puedo cambiar de todas maneras, la forma en que me puedo obligar a mantener el
compromiso con mi proyecto es simplemente no pensar en cómo hacer el menor
esfuerzo o ahorrarme los problemas, directamente no pensar e ir a lo que tengo
que ir a hacer lo que tengo que hacer. De nada sirve replantearme las cosas
cuando al final tengo que terminar en el mismo lugar y replantearlo solo me va
a causar mayor flojera y desmotivación.
Definitivamente mi resultado ha sido mostrar nuevos desafíos, que en este caso sería el proyecto del gimnasio a horas de la tarde a pesar de tener estudios pendientes, es decir aprender a distribuir mi tiempo y organizarme de la mejor manera posible; y mostrar compromiso y perseverancia pues a pesar de que me gustaría a veces renunciar me rehúso a ser permisiva con lo de faltar porque me conozco a mí misma y comprendo cómo eso no me va a llevar a nada y solo debo tener paciencia.

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