Vigésima primera experiencia: Experiencia de servicio en SJL


Experiencia de servicio en San Juan de Lurigancho

Meses atrás habíamos tenido nuestra visita a una parroquia y un comedor en SJL, donde revisamos el comedor "Miguelito" para ver cómo mejorarlo y con qué bienes hacerlo.

Otra vez subir el cerro en el que se ubicaba "Miguelito" fue muy complicado, esta vez más duro pues Gianfranco, que hasta entonces me había ayudado a subir cada vez que se me hacía dificil, no podía asistir debido a que ambos fuimos invitados de Observers a un MUN para apoyar a algunos compañeros y disfrutar la experiencia. Pero, antes de ello, yo estaba decidida a ayudar a terminar toda la remodelación del sitio porque tenía un especial interés por ver cómo terminaría tan pequeño lugar para los niños.
Sorprendentemente pude mantener mi equilibrio en todo momento cuando en un inicio legítimamente creí que iba a caerme desde el momento en que intentase subir el cerro. Sí tuve un poco de ayuda con la caja que cargaba, pero eso fue solo al final cuando tenía que subir unas últimas tres o cuatro piedras para entrar al comedor, pues esta caja no era muy pesada e incluso si lo fuese todo el mundo estaba cargando algo y lo mínimo que podía hacer era llevar una parte del peso. ¡Hasta algunos cargaban un refrigerador!Lo curioso de esto fue que al llegar no podíamos meterlo (ni otras tantas cosas), porque para poder remodelar el lugar teníamos que mover mesas y alfombras, lo que involucraba mover todo el lugar en sí mientras limpiábamos. Tuvimos que pensar en cómo entrar todos y empezar a hacer algo en un sitio tan pequeño, pero pronto ya estábamos distribuidos para la limpieza de las distintas áreas. Yo me encargué de dejar limpias las mesas, libros y estantería; en un momento con mi uña intenté abrir una pieza mal encajada del refrigerador cuando estaba siendo ensamblado, y al final trabajé también para pegar las indicaciones y el tapiz del área de juegos. 





Teníamos hasta las 12 para trabajar todo lo que podamos y abrir para los chicos, que junto a las madres encargadas estaban esperando afuera. No hay nada mejor que oír su impaciencia y su risa desde afuera, porque motiva a acelerar el paso para entregar un buen producto y que puedan pronto estrenarlo. Había que ser muy creativo en la organización del lugar, los libros, los juegos, los carteles; porque todo debía encajar sin obstruir el paso a la cocina o lo que las madres usaban para cocinar, que estaba almacenado en un costado.

Al final nos quedamos más tiempo de lo pre planeado pero el producto que entregamos tenía un acabado mucho mejor, porque el ambiente era más acogedor para que los niños puedan leer y jugar durante o esperando el almuerzo, así que valió la pena el tiempo que se estuvo allí.

Demás está decir que esta actividad involucra el área de servicio, ya que en sí las mejoras que le hicimos al comedor son prácticas, benefician la alimentación y estimulan el aprendizaje de los infantes de "Miguelito".

Aprendizaje: 5, porque poder cambiar el aspecto de "Miguelito" requiere que sean varias personas dispuestas cada una a hacer algo, si no fuésemos una cantidad grande entonces costaría transportar el material entre pocos, hallar rápidas soluciones, y terminar en solo unas horas un trabajo tan agotador. Además obtuve el aprendizaje 2, porque nunca antes había subido sola a la ubicación del comedor y tampoco jamás había realmente trabajado con tantas personas en un mismo sitio pequeño, lo que significó un desafío para mi estado físico y mi capacidad de trabajar bajo presión y en equipo. Yo asumo viendo en retrospectiva que esta vez lo hice muy bien.

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